martes, 30 de septiembre de 2014

TERCERA PARTE: MIENTRAS CAE LA LLUVIA


LEGUSTASAUNACHICA

TERCERA PARTE: MIENTRAS CAE LA LLUVIA

 Estoy viendo caer la lluvia mientras tomo el café, no puedo evitar sentirme culpable porque me guste… pues también pienso en la gente que no tiene hogar y se estará mojando y pasando frío

  
 Gracias a lo que he vivido en mi pasado, lo que he estudiado en mi carrera y las personas con las que he trabajo, discapacitados, enfermos, indigentes, personas mayores… he aprendido que sentimientos y penas son estúpidos llorarlos, llorar está bien, pienso que hay que sacarlo todo, pero no hay que hundirse, de todo se aprende, de todo se saca algo y todo tiene su porqué, aunque duela, quédate con lo bello
  
 La hermosa mujer de la uni se ha ido, se fue de viaje, creo que fue a encontrarse a sí misma, no puedo verle… y cuando vuelva seguiré estando ahí, a su lado
  
 Ya  han pasado ocho meses desde nuestro primer café y no me ha besado pero quiero creer que ella lo ha imaginado igual que yo, con eso me basta. Sé que ha estado en brazos de otra, que ha entregado su alma y su ser
  
 Ahora recuerdo el día en que le invité a ver un concierto de piano y violonchelo… Me probé cinco modelos diferentes y me hice seis peinados, me perfilé los ojos siete veces y me miré al espejo una vez… me quede quieta delante de él y me pregunté… ¿porqué lo estás haciendo? No pude responderme, solo imaginaba su mirada, su rostro, su pelo… Quería llegar a ella, quería entrar en su ser pero esta vez de manera diferente
  
 Salí del metro, yo llevaba una camisa sin cuello de color azul, de esas que van caídas dejando los hombros descubiertos, unos leggins negros y una coleta mal hecha… Nada más salir ahí estaba ella, radiante y hermosa como siempre, me paralicé por unos segundos y me deleité observándola… estaba tan guapa… esta vez se había soltado el pelo por primera vez, es largo y rubio, con volumen, llevaba la ralla de abajo de los ojos, una camisa blanca con la que podía imaginar mil cosas… y un tejano ajustado negro, estaba preciosa… Sus labios dibujaron una hermosa sonrisa y los míos se contagiaron
  
 Me costaba hablar con ella, mis palabras siempre se quedaban atrapadas y rompía los silencios con frases que no dicen nada… llegamos al centro cívico y habían diez abuelos que nos miraron nada más entrar, ella comenzó a reirse… “¿vamos a la barra del bar?” no pude evitar contagiarme de ella y comenzar desvariar juntas en las bromas… quería algo bonito para ella, algo más profundo, algo romántico…
  
 Entramos en la sala y se hace el silencio, aparecen los artistas en escena y quedamos impresionadas con la primera melodía, el concierto iba siguiendo con interesantes explicaciones de lo que tocaban… yo me dejaba llevar por el momento… el violonchelo sonaba con fuerza, entraba en el alma… ella estaba sentada a mi derecha… quería mirarle, quería ver su rostro disfrutando de algo tan simple y hermoso… necesitaba saber si había conseguido entrar un poquito en ella aunque fuera en forma de nota… pero no podía girarme, el miedo me paralizaba, intentaba acercar la silla con la excusa de que no veía pero igualmente seguía sintiéndole lejos, solo de vez en cuando le miraba, encontrándome con su mirada y su sonrisa
  
 Me hubiese gustado cogerle de la mano, agarrarla con fuerza y que no hicieran falta las palabras… que la música hablase por si sola, estaba a mi lado y no podía tocarle, apenas podía mirarle, los nervios se apoderaban de mí, ¡quiero tenerle! Me desesperaba…

 Llego el momento en el que ella tenía que irse a trabajar y aunque estaba sonando la canción que más me gustaba ni lo pensé, me levante y fui a la puerta junto a ella, yo salí y ella se quedo dentro… No sabía que estaba haciendo y no podía entrar… después de unos minutos salió como si nada con un gran sonrisa y no me dijo nada… fuimos caminando hasta el metro y comenzó a abrirse a mí, me contó sus inquietudes, lo que le gustaba, lo que quería hacer en el futuro… ya no solo era bella, sino que también era una mujer inteligente, divertida con las cosas muy claras y aun me gustaba más
  
 Tuve que dejarle, y me fui a casa con una estúpida sonrisa, daba igual que no hubiera pasado nada… le di un poquito de mí y ello quiso recibirlo, no hace falta tocar ni decir para poder transmitir cosas que hay dentro de ti, la música ya habló por si sola… Jamás olvidaré ese momento tan maravilloso en el que el sonido de un piano con un violonchelo crean magia en una pequeña habitación entremezclándose con la belleza de una hermosa mujer que te acompaña a tu lado, que mira, sonríe y siente
  
 Cuando llegué a casa recibí un wassap, un trozo de aquella canción que no pude escuchar pero que ella descubrió que era mi preferida… ese detalle me encantó, se quedó dentro para grabarlo… y me tumbe en la cama, dibujando mil imágenes románticas en mi cama mientras escuchaba esa melodía
  
 Durante estos ochos meses, aprendí a conocerle, ella me contaba todo lo que sentía, pensaba, vivía y aunque yo le amase por dentro, decidí olvidarme de mí… Sé que me necesitaba, que me veía de otra manera, no importaba si había atracción entre las dos, se estaba forjando algo más profundo. Al igual que ella empecé a abrirme, hablábamos de todo y por momentos me convertí en su confidente y consejera, siempre lo hice pensando en su bien… no podía verle solo como la musa de mis sueños, estaba pasando algo más… se estaba convirtiendo en mi amiga
  
 La culpa dentro de mí cada vez se hacía más grande, quería frenar mis sentimientos por ella, quería ser su amiga sincera sin ningún interés de por medio… con el tiempo aprendí que puedes hacerlo… empecé a quererle, ya no me importaba que cosas me contase y me dolieran, solo quería su bien, una persona tan grande merecía eso y mucho más de mí
   
 Hoy en día, ocho meses después, es mi amiga, y cada vez que le vea no podré evitar que la pequeña loca que hay dentro de mí de algún saltito de alegría porque ella despertó algo precioso en mí… Ella sin querer aumentó mis ganas de soñar, mis ganas de querer y hoy, ahora, mientras veo la lluvia caer me alegro de que fuera ella la primera musa de mis escritos y de todos los hermosos sueños.  
  
 Ahora mismo solo deseo que siga sonriendo y sea feliz, que se encuentre a sí misma y que cuando vuelva me de un abrazo y sepa que siempre estaré ahí.
Gracias por haber movido todo esto en mí, porque sin saberlo, me hiciste volver a sentir

                                                                                                                               Luisa Enjuanes

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